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PREPARAR
HIDROMIEL
Cómo puedes fabricarte tu propia hidromiel
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Pequeña introducción…
En una turbera de Alemania, se encontró
un cuerno de bebida perteneciente aproximadamente al año
100 EC. que habían sido destinatarios de este magnífico
brebaje. Fue consumida en toda Europa por prácticamente
todos los pueblos de la antigüedad, íberos, griegos,
romanos, celtas, germanos… Los romanos le llamaban Agua Mulsum,
los griegos Melikraton; era consumida sola o mezclada con cerveza
o vino. Los romanos documentaron durante su entrada en Britania
(s.I EC.) su consumo por parte de los nativos. Según Plinio,
la primera receta fue dada por Aristeo, Rey de Arcadia. Columella,
menciona en su obra "De Re Rustica" numerosas recetas
empleadas por los romanos.
Los antiguos germanos le reconocían
el poder de la poesía y la sapiencia, pues había
estado creada con la sangre de Kvásir, quien contenía
en si mismo la esencia divina de los Ases y los Vanes (Skaldskaparmal
-2-). En el Valhala, la cabra llamada Heidrun produce por sus
ubres la hidromiel con la que se embriagan los guerreros elegidos
de Odin (Gylfaginning - XXXIX -).
Fue aproximadamente en el siglo
XI EC que el vino empezó a desplazar a la hidromiel como
bebida popular. Esto fue debido a la romanización e introducción
de los métodos de cultivo de estos. En el siglo XVIII EC,
la escasez de miel y su consecuente encarecimiento, unido a un
cambio de gustos de una población que prefería los
vinos dulces (oporto, jerez, madeira, etc.), acabaron de sellar
el destino de esta magnífica bebida.
Proceso de elaboración…
1º- Esterilización
del material.
Debemos limpiar concienzudamente
el tanque de fermentación, la tapa, así como todo
aquello que deba estar en contacto con el mosto (especialmente
cuando este se halle por debajo de los 65º C.) Usaremos para
este cometido agua con abundante lejía o esterilizador
en polvo (como el de la imagen de la derecha), un estropajo nuevo
y guantes de látex estériles (o de silicona si se
es alérgico). Aclararemos concienzudamente con agua. Dejaremos
el tanque de fermentación tapado a la espera de introducir
el mosto hirviendo.
2º-
Preparación del tanque de fermentación.
Con el fin de mejorar la fermentación,
he introducido una pequeña personalización en mi
tanque de fermentación: un aireador de acuario. Es importante
oxigenar el mosto, para ello usaremos un aireador de acuario q ue,
con la ayuda de un difusor de aire, introduzca oxígeno
en el mosto. El poner este aparato nos evitará molestos
trasiegos del líquido lo que, además, puede conducir
a la contaminación del mosto y, por lo tanto, a tener que
desechar el producto.
En este caso, el aire introducido
puede estar contaminado. Para evitar riesgos, entre el difusor
de aire de dentro del tanque de fermentación y el aireador,
pondremos un recipiente en el cual un segundo difusor desinfecte
el aire haciéndolo pasar por alcohol de 96º. Una vez
hecho esto, mejoraremos enormemente el rendimiento del fermento,
así como evitaremos riesgo de contaminación. Pondremos
un programador horario en el aireador para no oxigenar demasiado,
puesto que la entrada de aire a temperatura ambiente podría
enfriar excesivamente el mosto.
Otros elementos de acuariofilia
útiles son: un calentador de acuario con termostato, que
nos permitirá mantener nuestro mosto a temperatura óptima
y constante incluso en invierno; un termómetro digital
con sonda, que nos permitirá conocer con exactitud la temperatura
del mosto, pudiendo corregir así las posibles inexactitudes
del calentador; silicona de acuario, que nos permite sellar los
agujeros derivados de la colocación de los aparatos anteriores,
sin riesgo de contaminación por productos químicos,
pues es un elemento totalmente inocuo.
Personalmente, uso todos los productos arriba descritos y, dado
su escaso precio y alto rendimiento los recomiendo encarecidamente.
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3º- Esterilización
del mosto.
La miel es un líquido
de, aproximadamente 1420º de densidad. Cada 25 gr.
de miel en 1 l. de agua (1000º de densidad), aumenta
en 10º la densidad de esta. Aproximadamente cada 10º
de densidad en el mosto original, aumentará en 1º
alcohólico el producto ya fermentado. De todos modos,
cada marca de miel es de una densidad distinta, y este cálculo
se hace menos preciso cuanto mayor es la cantidad de mosto
a elaborar.
En nuestro ejemplo, hemos usado 6'600gr de miel para un
total de 25 l. de mosto, obteniendo así una densidad
de 1080º, lo que se traducirá en 8º alcohólicos
una vez fermentado.
Deberemos llevar el mosto
a ebullición y mantenerlo a esa temperatura de 7
a 10 min. Con el fin de eliminar todos los gérmenes
que, de forma natural, se hallan en la miel. Durante el
proceso, se producirá abundante espuma debido a las
impurezas contenidas en la miel; debemos retirarla con una
espumadera o colador que lavaremos en agua cada vez que
lo extraigamos con nueva espuma evitando de este modo reintroducirla
en el mosto. Esto nos dará una hidromiel más
nítida y transparente, evitando la posible necesidad
de someterla a un proceso de clarificación una vez
acabado el proceso de fermentación
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4º- Introducción del
mosto en el tanque:
Es muy importante introducir el
mosto lo más caliente posible en el tanque de fermentación
para ,
de este modo contribuir a la desinfección total del recipiente.
Una vez lleno (se suponen varias tandas, la gente no suele tener
ollas de 30 l. en casa), introduciremos las especias (unos 40
gr. de clavo de especia y otros 40 de canela en rama) dentro de
una gasa estéril atado a un hilo si hemos colocado elementos
tales como un calentador de acuario y un termómetro digital
con sonda, los retiraremos fuera del tanque para que no se estropeen
con el excesivo calor. Si disponemos de un aireador de acuario,
lo encenderemos de forma continuada para ayudar a enfriar el mosto.
En este punto, tomaremos una muestra del mosto y la dejaremos
enfriar a temperatura ambiente para calcular su densidad real.
Yo he usado un tanque de fermentación de 30 l. de capacidad,
del cual debe dejarse aproximadamente 1/10ª parte vacía.
Esto, en mi caso y para redondear los números, son unos
25 l. de mosto.
Una vez tengamos el mosto a unos 40ºc. esterilizaremos nuevamente
el calentador de acuario y la sonda del termómetro y los
introduciremos dentro. Taparemos ahora herméticamente y
colocaremos la válvula de fermentación (ver foto),
llenando la parte baja del sifón con alcohol. La función
de la válvula es permitir la salida de gases e impedir
la entrada de aire del exterior, posible portador de agentes contaminantes.
5º- Introducción del
fermento:
En este caso, he usado un fermento
de herbolario compuesto por levadura de cerveza revivficable del
tipo Alé (alta fermentación), cuyo nombre científico
es Sacc haromyces
cerevisiae. Esta levadura se presenta en cápsulas que deben
desmontarse para pesar y usar su contenido. También puede
encontrarse levaduras de cerveza en polvo, especialmente indicadas
para la elaboración de cerveza en casa (foto de la derecha).
He elegido el fermento tipo Alé (fermentación alta)
por adecuarse a nuestro clima (15 - 25ºc.) y por ser el más
antiguo de los usados tradicionalmente para estos menesteres.
Aun que también podría usarse fermentos tipo Lager,
conocidos como "de fermentación baja" por las
bajas temperaturas a las que fermenta (5 - 9ºc) y por que
la fermentación se inicia en el fondo del tanque. Otra
opción sería dejar el mosto expuesto al aire un
par de días para que se infectara con levaduras salvajes;
de este procedimiento salen las cervezas conocidas como "lambic"
o de "fermentación espontánea" y es un
procedimiento muy antiguo y arriesgado.
Mi recomendación es que uséis fermento tipo Alé,
pues he experimentado con el y puedo asegurar que funciona sin
contratiempos y sin necesidad de un control excesivo de la temperatura.
No pasa nada si se pasa unos días por debajo de los 15º,
sigue fermentando aunque a menor ritmo.
Introduciremos aproximadamente 0'48 gr. de levadura tipo Alé
por litro de mosto, lo que en los 25 l. de ejemplo, son 12 gr.
de levadura. Para hacer esto, esperaremos a que el mosto esté
a una temperatura de entre 25 y 35ºc. removiendo bien el
contenido con una espátula (preferiblemente de material
plástico o de acero inoxidable) debidamente desinfectada,
tapando herméticamente y colocando nuevamente la válvula
de fermentación reponiendo el alcohol si se ha perdido.
6º- Seguimiento:
Tras aproximadamente 60h. de introducir
el fermento en el tanque de fermentación, tomaremos una
nueva muestra del mosto y comprobaremos con la ayuda del densímetro
si este ha empezado a fermentar. Durante el proceso de fermentación,
los azúcares de la miel se transforman en alcohol y gases;
puesto que el alcohol tiene una densidad pare cida
al agua, la densidad irá bajando a medida que este fermente
y es este descenso de densidad lo que controlaremos. Durante es
estos primeros días de fermentación, airearemos
el mosto 15 min. si y 15 no.
Si la fermentación se ha iniciado exitosamente (99% de
los casos), deberemos programar el aireador para que introduzca
aire 1h. no, 15 min. si; esto, como ya he dicho, nos ahorrará
molestos trasiegos.
Si la fermentación no se ha iniciado, piensa si puede ser
debido a una temperatura muy baja (dale unos días), a una
temperatura del mosto demasiado alta durante el agregado del fermento
(agrégale más) o a una contaminación (hierve
nuevamente el mosto si huele y sabe bien, desinfecta nuevamente
los utensilios y empieza de nuevo).
En caso de no disponer de aireador, realizar un primer trasiego
(acto de sacar todo el mosto del tanque e introducirlo otra vez
para que se oxigene) 24h. después de haberse comprobado
el inicio de la fermentación. Realizar un nuevo trasiego
cada 10 días aproximadamente hasta el fin de la fermentación,
que conoceremos por una parada en el descenso de la densidad y
una densidad cercana a los 1010º. Comprobaremos aproximadamente
una vez por semana la densidad; cuado esta esté cerca de
1010º, lo comprobaremos con mayor frecuencia. Es en este
momento cuando embotellaremos, proceso que detallaré en
la segunda parte de este artículo.
Por:
Werty |
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